Se muy bien que has sido tu
la que me diste el veneno.
Quizás, niña, no lo sepas
pero aun me quema por dentro
También lanzaste el venablo
que dulce quebró mi pecho.
Y aun hoy siento la herida
cuando te echo de menos.
Quizas, princesa, no sepas
que hace siglos que estoy muerto
porque me han quitado el alma
los susúrros de tu cuerpo
viernes, 11 de abril de 2008
Sinfonía líquida
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